¿Qué es lo que pasa en tu vida?

Hay días en los que no te entiendo, pareces una persona diferente a la que creo conocer. Me sorprende, de veras. No concibo como una persona puede tener tantos altibajos. De verdad que no lo entiendo.

Esa gente que pasa por la vida sólo observando y sin ser partícipes de ella, ¿qué les pasa en su vida? Lo verdaderamente importante no es el recipiente, sino con qué o con quién lo estás llenando. La vida en sí misma es una continua prueba en la que vamos compitiendo. Hay veces en las que se gana, otras en las que pierdes, pero participas en todas ellas y te llevas una experiencia de las mismas.

Pues hay gente que se empeña en no ver esto. Hay gente que en vez de disfrutar de estas pruebas, se llena de dudas, y al llenarse de esas dudas, no participa y por consiguiente, no vive plenamente. Se quedan en lo que ellos llaman su “zona de confort”, un sitio del que no salen a no ser que las pruebas se adecuen a sus necesidades y vean que son capaces de superarlas.

Me niego a que sea así, para vivir hay que sufrir, no en el estricto sentido de la palabra, pero sí enfrentarse a esas pruebas. La comodidad nos puede hacer ver otra realidad, una realidad que se ha formado a partir de una serie de circunstancias totalmente edulcoradas. La vida, como he dicho, no se ajusta a esa realidad ficticia.

La verdadera realidad es la que nos saca de esa “zona de confort” y nos pone a prueba con cada momento. No hay dos iguales, por lo tanto, no hay dos respuestas iguales. Si eres decidido y tienes tus ideas claras, te enfrentas a ello con seguridad. Si eres conformista, la respuesta a esa prueba no cumplirá tus expectativas. La pregunta es: ¿tú de qué parte estás?

Tu actitud y tu mentalidad son las que te van a llevar a vivir de una manera u otra. La vida merece ser vivida, tienes que vivir para compartir, tienes que compartir para formar parte de algo muy grande, y para formar parte de ese “algo”, tienes que saber que es lo que pasa en tu vida.

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A solas con Él

Buenas, ya estoy otra vez por aquí… Yo también me alegro de volver a verte, aunque no haya pasado mucho desde la última vez. ¿Mi vida? Bien, no me puedo quejar, por el momento todo me sonríe, y eso es bueno, ¿no? Aunque a veces echo de menos un poco más de tranquilidad, pero creo que lo llevo bien.

¿Y tú que, cómo vas? ¿Te acuerdas de lo que te pedí el otro día? Gracias, ha salido todo genial, los consejos que me diste fueron muy buenos aunque algo liosos… Pero bueno, ya me he acostumbrado a que las cosas que me dices no tienen por qué ser perfectas, simplemente tengo que tener algo de paciencia (la justa; ni más, ni menos) porque como me has enseñado “el camino más corto no siempre es el más correcto”.

adoracionsantisimoHoy vuelvo a abusar de tu confianza y vengo a pedirte más favores. Sí, lo sé y me consta, soy un pidón… Pero siempre aciertas con tu respuesta. Me conoces tanto que ya casi antes de pedirte algo, ya me estás dando la solución, ¡¡si es que eres un crack!!

Vuelvo a darte las gracias, aunque creo que no serán suficientes las veces que lo haga, pero es de bien nacido ser agradecido. Gracias por este rato conmigo, sé que tienes muchas obligaciones, aunque siempre sacas un huequecito para atenderme…

Nos vamos viendo, aunque tú y yo sabemos que no tardaré en volver por aquí.

Las palabras que no se dicen…

Todos tenemos siempre algo que decir, pero por unas cosas u otras, no decimos todo lo que queremos. La vida nos va dando oportunidades para poder decirlas, pero no somos lo suficientemente valientes para afrontar “el que dirán” que viene después. Por eso es bueno hablar, para no guardarnos nada en el tintero, para poder estar tranquilos con nosotros mismos.

Muchas cosas se almacenan y las tienes ahí por un tiempo, pero vas dejándolas sin decir y al poco tiempo ya no sirve el decirlas. Las palabras podrían no tener fecha de caducidad, pero la tienen. No es tan sencillo decir algo que hace meses habría sido lo ideal y que ahora no tiene validez alguna. Aún así, intentamos que cada momento sea el ideal, pero la realidad es otra.

Hay veces que te palabrasarrepientes de no decir esto o aquello y hay otras veces que te arrepientes de haberlo dicho. Para esto no hay término medio, o lo dices o no. Decirlo a medias no sirve, hay que afrontarlo de cara, sin miedos, sin artificios.. Natural, como si fuera una cosa cotidiana. Pero como bien digo, no es tan fácil como lo pintan.

Los hay que se escudan en sus palabras escritas para decir lo que de verdad piensan. Escribir entre líneas es como beber de una fuente inagotable de deseos no realizados. Hay que dejar de hacerlo para no dañarse, pero a veces es lo que más tenemos a mano y recurrimos a lo fácil.

Lo que distingue el éxito del fracaso es la actitud que tienes en ese momento. Es conformarte con seguir bebiendo de esa fuente o arriesgarte a morir de sed, pero con la satisfacción de haber afrontado tus miedos, tus inseguridades y tus pensamientos con valentía y de frente.

Sin duda, escribir ayuda, pero ha llegado el momento de dejar la fuente y adentrarse en el desierto.

Working for Heaven on Earth

Trabajar para el Cielo en la Tierra… Eso es lo que reza el título. La verdad, se me planteó escribir este artículo a raíz de unos comentarios que hemos ido haciendo en mi grupo de amigos. Pensé, “será fácil escribirlo”, pero me estoy dando cuenta que no, que hay muchas cosas que quiero decir y no sé como hacerlo. ¿Irónico verdad? Un escritor sin palabras… Es curioso.

Voy a intentarlo, pongámonos en marcha, que es un viaje largo y tenemos poco tiempo.

Cuando sientes la llamada, tienes que responder. A mi me sobrevino en el mes de abril del año pasado, en un viaje a la bella Roma. No se el motivo, pero en ese momento no era consciente que había un plan para mí y que tenía que ir sí o sí al viaje.

Yo iba un poco escéptico, pues aun siendo cristiano, no era de los que practicaran mucho. Pero he de decir que ese viaje marcó un antes y un después en mi vida y en mi forma de vivir la Fe. Todo lo que allí vi, sentí, escuché y viví no lo cambio por nada del mundo. Y me acercó mas a Él.

Es difícil explicarlo, pero tienes que sentirlo. En cada rincón te encontrabas un mensaje, y poco a poco, te ibas haciendo tu propia historia y adaptándola para lo que necesitabas en ese momento. La verdad, podría escribir un libro con todas esas pequeñas cosas, esos pequeños detalles que marcaron mi viaje a Roma, esa manera de sentir y vivir cosas que antes no sentía.

Me hicieron ser una persona mucho más madura, me hicieron saber escuchar más al que tienes enfrente y ayudarle en todo momento, sin necesidad de que te lo pida. Me empapé de todo el arte que hay en la ciudad, de su cultura, de su forma de ver la vida, de su forma de vivir. Interioricé cada momento, porque sabía que estaba ante algo muy grande, algo que algún día tendría que contar.

Pues bien, aquí nos encontramos, casi un año después, y he de decir que ha sido un cambio a mejor. Me siento renovado. He conocido gente nueva, gente que me aporta y da sentido a mi vida y a mi Fe. Cuando me preguntan: ¿que tal estás? Yo siempre respondo: feliz. Y es verdad. No se necesita mucho para serlo, es confiar y dejarte guiar por las señales, y vivir así una vida plena.

Y ahora tengo una misión, una tarea que no hay que tomarse a la ligera, una misión que entraña compromiso y dedicación, en la que todos debemos ser participes de ella. No hay que esconderse, al contrario, hay que salir afuera y armar lío, que se note que estamos haciendo algo de provecho… Trabajar para el Cielo en la Tierra. Una frase llena de energía, de verdad, de compromiso real, de formar parte de algo muy grande.

Estoy orgulloso de ser como soy, sin complejos, sin temores, sin miedos…

 

Dejar huella

Toda pisada deja una huella, a veces superficial, otras más profunda… Todo depende de lo fuerte que pises. Ésta es la historia de como una simple huella puede marcar un camino.

No nos damos cuenta y siempre vamos corriendo de un lugar para otro, sin parar, con prisas… A veces ni siquiera percibimos nada de lo que tenemos alrededor, malo o bueno… pasamos de ello. Y tú me dirás, ¿porqué? Yo te respondo: porque tenemos prisa, y las prisas son malas consejeras y no traen nada bueno

Relájate, no pienses, tómate tu tiempo, disfruta del paseo. Nunca sabes lo que te puedes encontrar en el camino o a quién puedes encontrarte y como puedes influirle. Si de verdad quieres que tu huella sea profunda, párate, mira, aprende…

pies-y-arenaLa más mínima inquietud puede transformarse en una obra majestuosa. Por ejemplo, un cuadro.. Nace de la inquietud de un artista en querer plasmar algo que tiene pensado, va poco a poco: primero un boceto, luego el dibujo plasmado en el lienzo, luego la elección de los colores, la mezcla de los mismos, el trazo al pintar.. Un cuadro no se pinta en 10 minutos (a no ser que quieras que sea una obra sin notoriedad), si de verdad quieres una obra de arte que sea digna de contemplar, verás que el proceso es más largo.

Paciencia, es una de las claves para dejar tu huella en el camino, ya sea el tuyo o el de alguien. Y si quieres que sea profunda, la humildad, el conocimiento, el compromiso, la unión… Todos esos aspectos harán que tu huella sea profunda y no sea desdibujada de la tierra por la lluvia.

Recuerda, sin prisa pero sin pausa. Mirar observando. Oír escuchando. Hablar transmitiendo. Vivir. Así dejarás tu huella en el mundo.

Prisión

A veces la moneda no cae siempre en cara, hay veces que la cruz se impone. Sí, es un 50% de probabilidad, pero parece que el porcentaje sea más alto. La realidad es otra.

barrotesCada vez sientes que es más difícil salir de esa prisión en la que uno mismo se ha metido, no es por falta de ayuda (que siempre hay alguien que quiere ayudar), sino porque uno mismo no es capaz de salir por su propio pie, porque piensa que no es de recibo salir, que no hay más horizonte que el que ve a través de los barrotes de su propia celda.

Aunque siempre hay un momento en el que uno se siente libre, en el que esos barrotes desaparecen y eres feliz. Nada importa, estás en tu momento, te sientes arropado, te sientes feliz, eres capaz de realizar cualquier acción… En pocas palabras, te sientes libre.

Es necesario vivir, es necesaria la gente para vivir, para hablar. Que la prisión que cada uno se impone, no sea una barrera para sentirte libre. Los pequeños momentos con esas personas son los que al fin y a la postre, van a cambiar tu perspectiva.

Nadie dijo que fuera fácil, pero hay que romper los barrotes que te impiden ver más allá de esa pequeña ventanita que es tu celda. Hay cosas que sólo entiendes TÚ, no hace falta que otros las entiendan, si crees en ti, podrás salir de esa prisión.

Miradas

Hay miradas que lo dicen todo y la tuya no iba a ser una excepción. Cada vez que me miras me haces que suba a lo más alto y baje a lo más profundo al mismo tiempo. Tienes ese don, esa particularidad… y he de decir que me encanta.

Pasaría horas mirando el fondo de tus ojos, embelesado, no importa el tiempo… Horas, minutos, segundos… todo cuenta.

miradaEn tu mirada también se encuentran los momentos vividos, las cosas por hacer, esos anhelos que se esconden en lo más profundo de ti. Con un sólo movimiento, eres capaz de alegrar una mañana o hacer que un instante se convierta en la eternidad.

Tú también eres de ese tipo de gente que dicen todo con la mirada. Sé cuando estás bien y cuando estás mal, lo que te aflige y lo que te llena de energía. Creo que yo también tengo un don, el de saber mirarte con los ojos del alma..

“Los ojos son el reflejo de tu carácter. Así que, tu bondad o tu maldad se refleja en tu mirada”. Mt 6, 22-23 TLA

El porqué de las cosas

“Me pregunto si las estrellas se iluminan con el fin de que algún día, cada uno pueda encontrar la suya”

El resplandor de las estrellas me ciega, no llego a ver lo que hay detrás.. ¿Será bueno? ¿Será malo? ¿Me conviene? Nunca actúo, siempre me pregunto.. esta inseguridad algún día acabará conmigo. Soy de ese tipo de personas que antes de dar un paso, siempre lo piensa mucho y nunca actúa. Pierdo oportunidades, gente por el camino… y no me doy cuenta de que lo que pasa, no vuelve.

estrellaMás de una vez me ha sucedido, pero yo sigo igual, no he cambiado y no hay visos de hacerlo… Pero esta vez es la buena, esta vez va en serio. No puedo dejar pasar más cosas. Debo ser fuerte, mirar hacia delante, dejar de preguntarme y alcanzar esa estrella. Puede que no me convenga, que sea malo, pero es un paso que hay que dar y ahora no es momento de dudar.

Sé que mi estrella está allí, esperando a que la alcance. No sé cuál será, tampoco sé si va a ser fácil, pero puedo asegurar que la encontraré.

Lluvia

Llueve… Las gotas caen una a una, sin parar… Miro por la ventana, lluvia y más lluvia… “La dejaremos caer” pienso, “puede venirme bien” concluyo.

Nada esa tarde parecía predecir lo que después sucedería. La lluvia mientras, seguía cayendo sin cesar, imparable, impredecible… Salí a la calle… No llevaba paraguas, quería que la lluvia mojara mi cara. Ese agua, que caía en mi rostro y que actuaba como elemento purificador de todo lo que tenía dentro de mí, caía a plomo. Sentía cada gota en mi rostro. A medida que iba pasando el tiempo, mis pensamientos más profundos se iban ahogando uno tras otro… Yo los dejaba ahí, sin quererlos rescatar… Prefería que se ahogaran para poder desahogarme yo.

La verdad, necesitaba un día así. No se puede vivir con toda esa incertidumbre de lo que pasará o dejará de pasar. A veces hay que mojarse y dejarse llevar…

Sigue lloviendo. Por hoy he tenido bastante…

 

 

Sonreír…

Qué fácil es a veces y cuanto cuesta otras… La vida sin sonrisa no es vida, y hay sonrisas que te dan la vida… La noche no acabó bien y resolví algunos problemas con la almohada, pero me faltaba algo. No sabía dónde buscar, y cada vez, a medida que pasaba el día, seguía con esa losa encima de mi, que hacía que no levantara cabeza.

Y entonces apareció ella, y con un simple gesto, una sola mirada y una sonrisa que no tenía final, acabó con el peso que tenía encima de mi y me liberó de esa carga. Con muy poco se hace mucho, y en esta vida, el mínimo gesto, puede ayudarte.

Hoy ha sido ese día, la vida me ha dado la oportunidad de presenciar el más bonito gesto que se puede tener con alguien y que no precisa de palabras, simplemente, a veces basta con una sonrisa…

starkid

“Si cada vez que me haces sonreír, me dieran una estrella, tendría el cielo entero en mis manos”